POSTS

“... Ahora hablaremos un poco de la Inocencia y de la Sinceridad.

Las personas que más nos influencian y que más nos conmueven son aquellas que creen en nuestras palabras. En una atmósfera de desconfianza las personas se encierran en si mismas.

Sin embargo, ante la inocencia, abrimos nuestros corazones. Aquellos que confían en nosotros hacen que nos sintamos mucho mejores y nos impulsan a hacer el bien.

Aquel que nos comprende, puede transformarnos.

Es bueno saber que todavía existen algunas personas que no tienen ninguna maldad, porque conocen la importancia del bien que están haciendo. El valor de estas personas será reconocido por los hombres y también por Dios. No temen la envidia o la indiferencia. Porque el Amor “no se resiente del mal”, siempre ve el lado bueno de las cosas y actúa con la mejor intención.

Y, nuevamente, el que ama es el que sale ganando, aunque no busque ninguna recompensa. ¡Qué maravillosa debe ser la vida de aquellos que están siempre en la luz! ¡Qué estímulo, qué gratificante bendición sería el poder pasar un día entero sin resentirse del mal!

Lograr que las personas confíen en nosotros es estar muy cerca del Amor. Y sólo lo podemos conseguir si confiamos en los demás. Lo poco que pueden llegar a herirnos a causa de nuestra actitud inocente, no será nada comparado con la alegría que vamos a repartir y a experimentar ante la vida. Ya no será necesario llevar pesadas armaduras, incómodos escudos o armas peligrosas. La inocencia nos protege.

Sólo podemos ayudar a alguien si confiamos en él. Pues, el respeto hacia los demás hace que acabemos recuperando el respeto hacia nosotros mismos.

Si creemos que una persona puede mejorar y esta persona siente que la consideramos igual que a nosotros mismos, escuchará nuestras palabras y terminará por creer en que, realmente, puede mejorar.

“El Amor no se alegra con la injusticia, sino que se regocija con la Verdad”. A este elemento, lo he llamado Sinceridad.

Aquel que sabe amar, ama a la Verdad tanto como a su prójimo. Se alegra con la Verdad, pero no con la clase de verdad que le fue enseñada.

No con la verdad de las doctrinas.

Ni con la verdad de las iglesias.

Ni con este o aquel “Ismo”.

Él se alegra con la Verdad. Busca la Verdad con una mente limpia, humilde y sin prejuicios o intolerancia y siempre se encuentra satisfecho con lo que encuentra.

Acaso la palabra “Sinceridad” no sea la más adecuada para explicar la cualidad del Amor, pero no consigo encontrar otra. No estoy hablando de la sinceridad que humilla al prójimo ni de la que utiliza los errores de los demás para demostrar la propia valía. El verdadero Amor no consiste en demostrar a los demás sus propias debilidades, sino en aceptarlo todo y en alegrarse al ver que las cosas son mejores de lo que dijeron los otros…”


“EL DON SUPREMO. Paulo Coelho

Comentarios